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Puntos de Vista

Suspender “apagón analógico” retrasa digitalización y crea incertidumbre

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Apagón Analógico

La suspensión del “apagón analógico” en Tijuana por parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) sienta un pésimo precedente para el avance de la digitalización en el país.

Jorge Fernando Negrete P.
Director General de Mediatelecom Policy & Law
www.mediatelecom.com.mx
Antecedentes

La suspensión del “apagón analógico” en Tijuana por parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) sienta un pésimo precedente para el avance de la digitalización en el país. El objetivo principal de la transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) es liberar el espectro en la banda de 700 MHz, idóneo para la prestación de servicios avanzados de telecomunicaciones, en particular banda ancha móvil de cuarta generación. Con ello se crea incertidumbre en el sector y se vulnera el derecho a la información de la población.

Adicionalmente, la TDT ofrece a los televidentes mejor calidad de audio y video, mayor disponibilidad de canales y contenidos por efecto de la digitalización y la multiprogramación, interactividad con las audiencias y servicios complementarios de telecomunicaciones que enriquecen la experiencia televisiva en un entorno convergente. Sin embargo, su principal ventaja sigue siendo la de liberar espectro para satisfacer las demandas de conectividad ante la creciente saturación de datos móviles, como resultado de una mayor penetración de teléfonos inteligentes y tabletas entre los usuarios.

Las autoridades encargadas de conducir la política de televisión digital no han sido capaces de trabajar de manera coordinada. Hasta antes de la culminación de las transmisiones analógicas en la ciudad de la frontera norte, la primera en el país en beneficiarse del avance tecnológico, la política de TDT ya llevada casi nueve años, desde el 2 de julio de 2004 que se adoptó el estándar tecnológico A/53 ATSC para televisión de alta definición (HDTV), hasta el 28 de mayo que debió iniciar el “apagón analógico” en Tijuana.

Aún podemos remontarnos más en el tiempo, al 20 de julio de 1999, cuando el ex presidente Ernesto Zedillo creó el Comité Consultivo de Tecnologías Digitales para la Radiodifusión, integrado por tres representantes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y tres de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT).

Hechos

Una década no fue suficiente para planear y coordinar de manera correcta la transición a la TDT. Esta nueva demora, de las muchas que ha sufrido la política de TDT por parte de distintos actores involucrados, algunos de ellos del propio gobierno, encontró como pretexto en esta ocasión la “insuficiente” cobertura de televisión digital en la ciudad y los comicios a celebrarse en Baja California para gobernador y en Tijuana para el Ayuntamiento.

En este nuevo obstáculo intervino el Comité de Radio y Televisión del Instituto Federal Electoral (IFE), que sin tener las debidas atribuciones legales para hacerlo, solicitó a la Cofetel suspender el “apagón analógico” en Tijuana hasta concluidas las elecciones el 7 de julio. Asimismo, el secretario de la SCT dirigió al organismo regulador la misma petición, no obstante ser la cabeza de sector y de ser copartícipe de la transición a la TDT.

A pesar de la política de televisión digital (pasando por encima de ella), del calendario para su implementación, de los preparativos para el “apagón analógico” y de la profusa difusión discursiva que le ha dedicado durante meses el comisionado presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, el Pleno de este organismo, con atribuciones exclusivas en materia de radiodifusión, resolvió por unanimidad atender la solicitud del Comité de Radio y Televisión del IFE y suspender el apagón, restablecer las transmisiones digitales, notificar a los ocho canales de Tijuana que ya habían “apagado” las señales analógicas y modificar una vez más la fecha del apagón para el 18 de julio, cuando habrá de concluir el conteo distrital de sufragios en Tijuana.

La decisión unánime del Pleno de la Cofetel corrobora la nula autonomía técnica y política de sus integrantes, la nula convicción de sus propias políticas públicas y regulatorias y el nulo compromiso con la digitalización del país. Ni siquiera el presidente Mony de Swaan defendió con su voto en el Pleno de la Cofetel la permanencia de las señales digitales en Tijuana, reconociendo con ello la mala planeación que nos ha llevado a dar constantes traspiés en la política integral de TDT.

Las autoridades no supieron plasmar ni comunicar la insalvable tensión entre el derecho de las televisoras y las audiencias de conservar las señales radiodifundidas, y el derecho de rescatar el espectro para garantizar en el corto plazo mayor conectividad que beneficie de mejor manera a la población para el debido ejercicio de sus derechos a la información, comunicación, cultura, educación, salud, empleo…

La Cofetel no supo explicar que durante la transición a la TDT y de manera momentánea quedarían incomunicados algunos hogares al no recibir el equipamiento tecnológico (decodificadores) ni las señales digitales de televisión. Tampoco previno que la política pública procuraría el menor daño posible a los afectados. En cambio, exhibió su incapacidad para liderar el proyecto, para conducir la política de TDT, lograr el “apagón analógico” y coordinarse con absolutamente todos los involucrados en el proceso, en los niveles federal, local y municipal, así como con sectores sociales.

Consideraciones

Es inaplazable considerar que:

1. La integración y las bases de operación de la Comisión Intersecretarial para la Transición Digital (creada por el decreto del ex presidente Felipe Calderón el 2 de septiembre de 2010) deben replantearse tras lo ocurrido en Tijuana. Es claro que para avanzar en la TDT, además de los secretarios de Comunicaciones y Transportes, Gobernación, Hacienda, Desarrollo Social, Economía, Educación Pública y la Cofetel, debieron participar los titulares del IFE, del IFAI, de la CNDH, del Conaculta, del Congreso de la Unión, de la SCJN, la Red de medios públicos, de los fabricantes de equipos electrónicos, de los industriales de la televisión y de varias asociaciones defensoras de consumidores, así como contar con la presencia temporal de los poderes y representantes locales en las ciudades donde se producirá el “apagón analógico”. Conviene que el presidente Enrique Peña Nieto, con las atribuciones que le confiere la ley, convoque y considere la viabilidad y perfeccionamiento de la estructura de dicha Comisión Intersecretarial, así como del Comité Consultivo de Tecnologías Digitales para la Radiodifusión, a fin de que ya no se sucedan nuevos tropiezos en la política de TDT.

2. Ninguno de los países desarrollados que han llevado a cabo el “apagón analógico” la transición ha sido tersa. Ninguna nación puede presumir una política de TDT impoluta y exenta de errores. En todos los países las empresas de radiodifusión se han opuesto a la TDT porque de alguna manera altera sus modelos de negocio y les genera incertidumbre respecto de un presente y futuro que ya es digital. Sin embargo, esos países sí han sabido establecer programas para la digitalización de la TV.

3. Ningún mercado como el mexicano exhibe niveles de concentración tan acentuados como el de la televisión abierta en sus segmentos de producción, distribución, inversión publicitaria y porcentajes de audiencia. Es indudable que las televisoras en México hacen alarde de un poder de presión considerable e indebido; que tienen acceso a las máximas instancias de poder político para hacer valer sus intereses; que tienen apostados en el Congreso a personajes con claras tareas de cabildeo político; que cuentan con gremios y cámaras industriales con derecho de picaporte para plantear sus demandas; que un número considerable de columnistas y analistas reproducen y amplifican el discurso de las empresas de televisión privada, y que en cualquier momento pueden orquestar campañas mediáticas de desprestigio y linchamiento en contra de sus adversarios, como consecuencia del poder que les otorga concentrar más de 90 por ciento de las concesiones de televisión abierta y de la audiencia televisiva.

4. Ante los más recientes acontecimientos, sólo se genera incertidumbre jurídica y técnica en la industria. Con las declaraciones y resoluciones asumidas durante y después del 28 de mayo, incluso al más alto nivel del gobierno en México, el sector vuelve a ser testigo de decisiones que favorecen a un mercado y a un muy reducido grupo de interés.

5. Existe evidencia empírica de que un incremento en los niveles de digitalización del país genera ventajas sociales y económicas considerables en materia de despliegue de infraestructura, generación de empleos y capacitación de capital humano, penetración y acceso a las tecnologías, asequibilidad económica, apropiación tecnológica, producción y adopción de aplicaciones y contenidos digitales. El Banco Mundial estima que para las economías en desarrollo, por cada 10 puntos porcentuales adicionales en la penetración de banda ancha, el PIB registra un impacto positivo de 1.38 por ciento, incluso mayor al 1.21 por ciento para las economías avanzadas. Un estudio realizado por Ericsson y la consultora Arthur D. Little afirma que por cada mil conexiones de banda ancha, un país podría generar cerca de 80 nuevos empleos. El mismo estudio afirma que por cada 10 por ciento de penetración de banda ancha móvil se puede lograr 1 por ciento más de crecimiento sostenible para el PIB. Por su parte, Alcatel-Lucent, en su reporte Video shakes up the IP Edge, destaca que sólo en Estados Unidos el consumo de video por Internet mostrará un crecimiento de 12 veces para 2020, mientras que los servicios devideo-on-demand tendrán un incremento promedio anual de 28 por ciento los próximos cinco años hasta 2017. Ello generará una contracción tanto en los niveles de audiencia como de ingresos de las empresas de televisión tradicionales.

6. Si se aprecia el impacto estudiado por el Banco Mundial de 1.38 por ciento sobre el PIB por cada 10 por ciento de penetración de banda ancha, Mediatelecom Policy & Law estimó que el PIB de México dejó de generar 62 mil millones de pesos reales en 2011, alrededor de 0.67 por ciento de crecimiento económico para el país. Más aún, la diferencia entre la cobertura lograda a finales de 2012 y lo planteado a inicios del sexenio, habría generado un crecimiento adicional de 1.18 por ciento al PIB de 2012 de haberse cumplido la meta prevista.

Conclusiones
Todo lo anterior nos permite llegar a las siguientes conclusiones:
  • No existe “apagón analógico” sin eventualidades.
  • Detener la digitalización del país impide crecimientos económicos y limita los derechos de la población en materia de información, comunicación, educación, salud, cultura, trabajo…
  • Las autoridades deben diseñar una política transversal de coordinación con todos los órganos de la administración pública federal que se vinculen con la política TDT, incluso a niveles estatal y municipal, con la industria y las asociaciones defensoras de los usuarios.
  • Es imperativo repensar la estructura, integración y reglas de operación de la Comisión Intersecretarial para la Transición Digital, para que sea una Comisión Intersectorial que opere con total transparencia y rendición de cuentas.
  • Se debe sustraer el liderazgo de la política de TDT a la Cofetel por su empírica incapacidad para conducir el proceso y por no diseñar un plan de trabajo visionario, intersectorial, estructurado, medible y confiable para todos los actores.
  • La coordinación e implementación de la política de TDT y de los sucesivos “apagones analógicos” deben estar en manos de dicha Comisión Intersectorial, presidida por el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en virtud de la multidimensionalidad de competencias y derechos tutelados (como el de la información y en materia política), en coordinación con el nuevo Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel).
  • En la integración de esta Comisión Intersectorial debe estar contemplada la presencia del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (IFAI), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) el Instituto Federal Electoral (IFE), el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Red de Radiodifusoras y Televisoras Culturales y Educativas de México.
  • Se requiere un plan y programa de liberación de espectro para banda ancha móvil, así como acciones paralelas para incrementar la conectividad en el país, en concordancia con el derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el servicio público de interés general que plantea la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones.


Productor / Conductor de TV - Especialista en Nuevas Tecnologías Socio y Director de Contenido de los Blogs especializados de ONE Digital Services: RevistaGadgets.com , PCFormat.com.mx , AppsUser.net , MonchiTime.com , dragstermx.com, Rock-Stock.mx, ZOOMDigitalTV.com, JokingSquad.com , PabloBerruecos.com, damu.mx

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