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Alianzas/Fusiones

Con Televisa-Iusacell usuarios ganan en telefonía y pierden en TV

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Gracias a Jorge Fernando Negrete P

Director de Mediatelecom Policy & Law

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Introducción

Se trata de la operación económico-política más relevante de las últimas décadas. La decisión está enmarcada en un contexto de cambio tecnológico, transformación de la industria de las telecomunicaciones, internacionalización y búsqueda intensiva de los capitales y convergencia tecnológica. En el caso de México, además, ocurre en el momento más álgido de un proceso electoral y cuando diversos sectores sociales propugnan por un sistema de medios democrático.

Según las condiciones dadas a conocer en el último reporte bursátil de Iusacell (antes de ser deslistada de la BMV), la compañía se encontraría en quiebra técnica, es decir, que aun cuando los pasivos superan el nivel de activos, la compañía no ha declarado cesación de pagos, pero se encuentra en una situación financiera endeble.

De tal manera que la entrada de capital fresco a la compañía de telefonía móvil era una necesidad que permitiría mantener a flote al tercer competidor más grande del país por número de suscriptores, así como impulsar su competitividad en el cuestionado mercado de telefonía móvil. Sin embargo, permitir la asociación de un par de compañías que son competidoras en el mercado de televisión abierta y de TV restringida, es un riesgo que la autoridad debió considerar al momento de autorizar la participación conjunta.

Si bien la entrada de Televisa a Iusacell permitirá impulsar su nivel de competitividad y le permitirá hacer frente a los principales operadores de telefonía móvil, también se vulneran los mercados laterales en que participan sus principales accionistas. Lo cierto es que tan perjudicial era permitir la quiebra de Iusacell para el mercado móvil, como permitir la unión de los grupos mediáticos más grandes del país en una empresa de telecomunicaciones.

Es fundamental reparar que este tipo de alianza no tiene referencia en el mundo. Salvo algunas excepciones, la concentración horizontal de dos compañías dedicadas a la producción y distribución de contenidos audiovisuales se han realizado bajo condiciones estrictas para salvaguardar la plena competencia del sector, además de otras del tipo de cobertura e inversión, tal como lo hiciera la FCC de Estados Unidos en el caso Comcast-Universal.

Condiciones

La CFC ya había rechazado la alianza el 24 de enero pero una vez que resolvió el recurso de reconsideración que interpusieron ambos grupos, decidió aprobarla bajo ciertas condiciones. Todas ellas pudieron ser impuestas por el organismo de competencia desde enero mismo; sin embargo, esperó a que fueran las propias empresas las que presentaran propuestas de condiciones específicas que debía establecer la autoridad.

El órgano regulador hizo hoy pública la aprobación por cuatro votos a favor y uno en contra de la conversión de obligaciones emitidas por GSF Telecom Holdings (GSF), la compañía controladora de Grupo Iusacell, en acciones ordinarias de GSF, lo que le dará a Televisa la propiedad conjunta de 50 por ciento sobre la compañía de telefonía móvil.
Lo anterior como resolución al convenio firmado entre Televisa y Grupo Salinas para la adquisición por parte de la primera del 50 por ciento de las acciones de Iusacell por mil 565 millones de dólares (mdd) en deuda convertible y 37.5 mdd en capital.

La CFC impuso diversas condiciones que, de no cumplirse, provocarían la disolución de la sociedad. La primera de ellas se refiere a evitar el posible freno de ambas compañías a la entrada de un competidor, por lo que la CFC resolvió que se dará automáticamente la disolución de la sociedad en caso de no llevarse a cabo la licitación de una tercera cadena de televisión abierta en los próximos 24 meses, proceso que recién fue publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Una segunda condición se refiere a la distribución y venta de contenidos por parte de Televisa, ya que se verá obligada a ofrecer a las plataformas de TV restringida sus canales de manera individual y no en paquete como lo ha venido haciendo en los últimos años.

Asimismo, ambas compañías se verán obligadas a la no discriminación en venta de publicidad, la administración de Iusacell deberá estar desligada de los negocios de TV abierta de Grupo Televisa y Grupo Salinas, por lo que los directivos de Iusacell no deberán estar relacionados en forma alguna dentro de la toma de decisiones para dicho segmento.

De no cumplirse las condiciones anteriores, se obligaría a una de las partes a vender su participación, así como hacerse acreedoras a una multa de alrededor de 10 por ciento de los ingresos anuales de ambas compañías.

Contexto

En conjunto, las dos televisoras atraen cerca de 95 por ciento de la inversión publicitaria del país dirigida a televisión abierta, valuada en alrededor de 33 mil 000 millones de pesos (mdp), o bien, 58 por ciento de la inversión publicitaria contabilizando el resto de medios como radio, prensa, revistas, cine, Internet y medios digitales, anuncios espectaculares y otros.

Además, poseen 88 por ciento del total de frecuencias de televisión comercial, es decir, 404 concesiones (Televisa 224 y TV Azteca 180). Ambas acaparan 78 por ciento de los canales digitales espejo.

Hasta el momento la competencia entre ambas compañías se ha mantenido en el negocio de la televisión abierta, extendiéndose en los últimos años a la televisión restringida, donde ambas compañías poseen también sistemas de cable y satelital, a través de los cuales ofrecen servicios triple-play.

Dada la cobertura, el nivel de inversión publicitaria que acaparan, la audiencia cautiva que poseen ambas compañías y el poder político que han alcanzado a través del uso de un medio de comunicación tan relevante como lo es la televisión abierta, han sido señaladas como la constitución de un duopolio que restringe la entrada de nuevos competidores, mantiene una posición dominante en la distribución de contenido y establece prácticas anticompetitivas en contra de anunciantes.

El impacto

Si bien la licitación de una nueva cadena de televisión nacional es un paso importante para favorecer la competencia en el sector, que además podría aportar las condiciones necesarias para una mayor diversidad e inclusión en la sociedad, la entrada de un nuevo competidor no garantiza necesariamente y de manera automática la generación de mejores condiciones de mercado.

Actualmente, la televisión abierta en el país mantiene aún diversas deficiencias que se han alimentado a lo largo de los años y que no verían una solución inmediata con sólo ampliar el mercado de oferentes. Sin contar que precisamente esas deficiencias pueden ser una seria amenaza para un nuevo competidor.

Ante el avance tecnológico en el negocio de TV, se requiere que complementario a la licitación de frecuencias para uso comercial de contenidos, se fortalezcan los medios públicos y comunitarios, así como la producción nacional independiente, al tiempo que se permita que otros operadores de telecomunicaciones pudieran proveer televisión y producir contenidos audiovisuales; de esta forma, el mercado mexicano contaría con uno o más competidores adicionales a través de diversas plataformas.

También se requiere de una competencia efectiva que beneficie al consumidor final y es necesaria la actuación del Estado para permitir un pleno crecimiento de las compañías proveedoras de contenidos. Este último punto permitiría una mayor diversidad de ofertas para la atención de diferentes nichos de mercado, que actualmente no observan una oferta atractiva en la televisión abierta nacional.

De hecho, agencias de publicidad se han pronunciado anteriormente en afirmar que existe espacio para un nuevo competidor televisivo, que tendría una importante oportunidad de mercado a través de la generación de nuevas audiencias con contenido específico relevante para éstas, lo que utilizaría como base también para la atracción de anunciantes interesados en esos nichos de mercado.

Aunque no en colusión efectiva, la actuación de ambas compañías se da como un duopolio, en que cada uno de los participantes puede definir su actuar con base en el comportamiento del otro, delimitando los contenidos y hasta el precio de venta de tiempo al aire para los anunciantes. No es casualidad que ambas compañías programen contenidos similares en formato dentro de los mismos horarios.

Este tipo de comportamiento lleva a que el mercado ofrezca peores condiciones a la existencia de una competencia plena, tales como la restricción de acceso para nuevos competidores, precios discriminatorios a clientes finales y producción restringida de contenido.

Una de las condicionantes importantes impuestas por la CFC es la prohibición de discriminación en venta de publicidad para cualquier empresa de telecomunicaciones. Sin embargo, cabe señalar que Iusacell podría aún acceder a una ventaja considerable al recibir la llamada “publicidad por emplazamiento”, a través de menciones o alusiones en contenidos audiovisuales y aplicaciones digitales, como de hecho se ha realizado actualmente con el tono distintivo de Unefon en diversas producciones del Canal 2.

Ya se ha registrado anteriormente que ambos consorcios han obstruido el avance de competidores como Dish en la televisión satelital. A la filial de MVS, Televisa y TV Azteca le han cerrado los espacios publicitarios en la televisión abierta. A la vez que a las empresas de Grupo Carso también les han impedido anunciarse en la televisión o han incrementado de manera arbitraria las tarifas, lo cual es un síntoma inequívoco de prácticas anticompetitivas. Ciertamente, en tanto no exista un oferente más de televisión, Televisa y TV Azteca también podrían obtener beneficios de esta obligación.
No está de más recordar que tras la salida de Grupo Carso de las pantallas de Televisa, los ingresos totales de publicidad de la televisora cayeron 5.9 por ciento durante el segundo trimestre de 2011.

En cuanto a la obligación de venta de contenido no empaquetado o atado a condiciones impuestas por las propias televisoras y el ofrecimiento de estos canales a precios de mercado, permitiría equilibrar el mercado para empresas como Dish y algunas cableras locales que no cuentan con el popular contenido de ambas televisoras.

Sin embargo, la medida parece quedarse corta, ya que no obliga a la transmisión o retransmisión gratuita de las señales radiodifundidas (conocido como must-carry y must offer). Las señales de televisión abierta son definidas como libres y gratuitas; permitir la comercialización individual de las señales servirá poco para reducir los precios de dicho contenido, y podría hasta incrementar el precio por “menudeo” de cada canal y con ello amortizar el costo en la reducción de demanda de las señales de relleno, que antes obligaban a contratar de manera empaquetada.

A su vez, se mantiene la duda sobre el monitoreo de cumplimiento de estas condicionantes por parte de la autoridad reguladora. Actualmente aún hay condiciones impuestas a Televisa para la compra de Cablemás y que continúan sin ser cumplidas. Tales como la venta de 32 por ciento de participación accionaria que posee Cablemás en PCTV, unión de compañías cableras que controla y negocia en paquete contenidos para TV restringida.

Por otro lado, lamentablemente la CFC no puede abordar ciertos aspectos que habrían aprovechado esta alianza para lograr un mejor comportamiento de ambas compañías en los mercados donde inciden sus actividades. Tal es el caso de haber exigido condiciones de inversión y cobertura en áreas rurales y de baja densidad poblacional, inversión que podía ir aparejada con la ampliación de cobertura de la Televisión Digital Terrestre (TDT), así como de servicios de telecomunicaciones, principalmente de banda ancha.

En 2011, la FCC autorizó la fusión de Comcast (principal operador de TV restringida en EU) y NBC Universal; para su aprobación se incluyeron obligaciones de inversión, de cobertura social y programas para que los contenidos y la banda ancha lleguen a comunidades y poblaciones desprotegidas en Estados Unidos, incluidos los migrantes de habla hispana.

Adicionalmente, la TDT es uno de los puntos centrales en donde el Estado con dificultad ha logrado definir una política pública que le permita al país aprovechar los beneficios del avance tecnológico. La cooperación de las televisoras para su avance es vital.
Aunque se ha planteado la posibilidad de que la “nueva cadena de TV” acelere la penetración de codificadores digitales como contraprestación por la concesión, lo cierto es que estos codificadores de nada servirían si no se cuenta con el contenido y la cobertura de señales.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del INEGI, se estima que cerca del 13.2 por ciento de los más de 26 millones de telehogares en el país cuentan con capacidad de recepción de TV digital.

Un punto que parece ser endeble para la existencia de competencia plena es el papel que juega Total Play dentro de la adquisición de Iusacell por parte de Televisa. Aunque la CFC impuso a la televisora propiedad de Emilio Azcárraga la obligación de vender la totalidad de sus acciones a GSF, ello no evitaría que se diera una colusión implícita entre Total Play y Cablevisión para la repartición de plazas en el mercado de TV restringida.

Total Play es la compañía parte de Grupo Salinas que ofrece servicios triple-play (televisión, telefonía fija e Internet); sin embargo, es una oferta que aún se encuentra en expansión de su red de fibra óptica, ampliando el servicio principalmente en el Valle de México y zonas conurbadas, donde Cablevisión es el único operador de TV por cable.

¿Cuál sería la intención de Televisa al comprar la mitad Iusacell, y de Grupo Salinas por mantener la otra mitad, si no utilizar la empresa como complemento para su actual oferta triple-play? En ese sentido, la comercialización de los servicios de telefonía móvil, para conformar el cuádruple-play, podría provocar una nueva restricción en la diversidad de ofertas para el consumidor final, un señalamiento que ya se ha realizado al actual YOO.

Por otro lado, la tendencia actualmente es a la convergencia de los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión, cuestión de la que ambas empresas están conscientes y pretenden prepararse para la evolución de un televidente “multi-pantalla” que consumirá contenidos audiovisuales no sólo por medios tradicionales como la televisión, sino por smartphones, tablets y otros dispositivos electrónicos.

Los resultados financieros de Televisa son prueba inequívoca de esta tendencia tecnológica mundial. Cuando en 2008 las utilidades provenientes de la televisión abierta constituían 50 por ciento del total de utilidades del grupo, hacia el 2012 ocupan 38 por ciento del total, cediéndole el lugar a los negocios de telecomunicaciones.

De tal forma, es absurdo suponer que los contenidos de Televisa y TV Azteca no van a tener una salida natural hacia los dispositivos móviles que comercializa Iusacell, como ya ocurre en otros medios electrónicos, impresos y digitales. Debido al crecimiento constante en el tráfico de datos, precisamente por el uso cada vez más intensivo de teléfonos inteligentes y tabletas, el elemento de valor agregado ya no es la voz sino la descarga de contenidos, ya sea a través de video (principalmente), imágenes, ringtones y aplicaciones. Es decir, contenidos que producen de manera preponderante las televisoras.

Finalmente, se atienden muchas de las prácticas negativas que venían aplicando Televisa y Grupo Salinas para mantener la dominancia de la producción y distribución de contenido a través de la televisión abierta, lo que les daba una posición privilegiada como atractivos de publicidad. Dichas medidas debieron atenderse antes por la autoridad, sin esperar a que anunciaran su participación conjunta en otra compañía.
Aunque se reconoce que con esta aprobación se evita la posible quiebra de Iusacell, es importante insistir en el papel que deberá tener la CFC en el monitoreo del cumplimiento de las obligaciones impuestas a ambos grupos. A su vez, las obligaciones también imponen retos a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), tales como acelerar el proceso de un nuevo competidor en televisión abierta, mismo que tendría que ya tendría que participar en las telecomunicaciones para no incurrir en un plan de negocios fallido, así como cuestiones abordadas actualmente en cuanto a interconexión e interconectividad plena de las redes.


Productor / Conductor de TV - Especialista en Nuevas Tecnologías Socio y Director de Contenido de los Blogs especializados de ONE Digital Services: RevistaGadgets.com , PCFormat.com.mx , AppsUser.net , MonchiTime.com , dragstermx.com, Rock-Stock.mx, ZOOMDigitalTV.com, JokingSquad.com , PabloBerruecos.com, damu.mx

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