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Mitos y realidades en torno a las tarjetas de pagos corporativos

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Mitos y realidades en torno a las tarjetas de pagos corporativos

El mundo empresarial demanda una mayor atención en necesidades como inmediatez, transparencia y seguridad en sus gastos internos.

Algunos conceptos como gastos de caja chica, viáticos o pagos de servicios para las empresas requieren una organización que permita una gestión óptima de los recursos y así evitar pérdidas o manejos sin claridad.

Muchas empresas (sobre todo pequeñas y medianas) siguen utilizando las tarjetas de crédito personales para hacer compras corporativas, lo cual tiene un impacto negativo en el dueño del plástico. Documentos del Banco de México (Banxico) y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) señalan que, en las tarjetas personales, las tasas de interés se ubican por arriba del 33% anual, lo que significa usar un crédito muy caro para tu empresa.

“Cuando hablamos de productos empresariales, específicamente los que tienen que ver con la administración de pagos genera cierta curiosidad el saber cómo se usan. Últimamente hemos visto que ha habido una irrupción de nuevas tecnologías y con la adopción de modelos de trabajo híbridos y remotos, las tarjetas empresariales han cobrado más importancia debido a los múltiples beneficios que tienen para los negocios donde se utilizan”. Comenta Santiago Gómez, director de la unidad Empresarial en Edenred México. 

Junto con la curiosidad, también vienen las creencias y mitos que se forman sobre estas soluciones, los cuales giran en torno a funcionalidad, aumento de gastos o cómo obtenerlas. Es por ello, que hoy vamos a desmentir algunos mitos alrededor de las tarjetas empresariales, para que así puedas aprovechar su potencial y mejorar la gestión financiera de un negocio.

  • Es imposible controlar todos los gastos de una empresa. Actualmente, este es un mito que está cayendo muy rápido. Hoy ha quedado demostrado que es posible fortalecer la administración a través de un control de gastos corporativos a través de elementos como una tarjeta, aplicaciones y plataformas que se sincronizan en tiempo real, dando información inmediata de los movimientos que se hacen.
  • Tramitar una tarjeta empresarial puede tardar meses. Otra creencia que ha caído por la mano de la tecnología. A través de los trámites digitales, obtener una tarjeta corporativa es cuestión de minutos. Además, no es necesario tener una gran cantidad de requisitos. Por ejemplo, Empresarial Edenred solicita: Acta constitutiva protocolizada, identificación oficial del representante legal (INE, pasaporte o cédula profesional vigente), cédula fiscal, comprobante de domicilio no mayor a 3 meses y poderes notariales (en caso de que el representante legal no figure en el acta constitutiva)
  • Generan más gastos que ahorros. Si bien algunas tarjetas tradicionales cuentan con algunas comisiones que impactan negativamente con las tarjetas empresariales ahorras dinero disminuyendo la posibilidad de fraude y la reducción de impuestos por gastos no comprobables.
  • La gestión de recursos es más tardada. Falso. Hoy, la carga de recursos, dispersiones de saldos y otros movimientos pueden realizarse en pocas horas, así, si existe un gasto urgente, un viaje de trabajo o algún pago de servicio inmediato, es posible realizarlo sin dilación. Adicionalmente, utilizar una tarjeta empresarial te permitirá recibir notificaciones sobre los cargos que se realicen con ella y, a través de una aplicación, podrás encender o apagar el plástico para un mejor control de tus compras.

El control de gastos empresariales no es algo para dejar a la ligera. Temas como seguridad, transparencia y eficiencia están cubiertos por medio de una tarjeta inteligente reforzada con una plataforma que te permite ver y manejar todos los movimientos que realicen los colaboradores. Además, estas soluciones son más que seguras para evitar gastos excesivos o innecesarios. Por ejemplo, Edenred Empresarial cuenta con varios candados que se pueden adaptar a su operación, limitar las compras por internet, controlar los retiros en efectivo en cajeros automáticos y limitar el uso de la tarjeta al tipo de comercio, por horarios, fechas y montos de transacción.

Es momento de olvidar todos los mitos sobre las tarjetas corporativas y obtener el máximo de sus ventajas para cualquier empresa sin importar tamaño o giro, ayudándolas a mejorar, significativamente, su gestión financiera interna.

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