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¡No lo dejes para mañana! Un coach profesional te puede ayudar a evitar la Procrastinación

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¿Cuántas veces has escuchado frases como “lo haré después”, ”no tengo el tiempo suficiente para hacerlo”,  o “tuve tanto trabajo que no pude hacerlo”. Todas estas expresiones, que pueden resultar familiares, se refieren a la acción de Procrastinar.

La Procrastinación es la acción o hábito de retrasar actividades, sustituyéndolas por trabajos menores. Etimológicamente procrastinar viene del latin procrastināre, que significa postergar hasta mañana.

Podría uno pensar que solo hay que hacerlas las cosas y ya, que es muy sencillo. Sin embargo, no lo es, ya que si así fuera no sería un fenómeno recurrente que las personas comentan en las sesiones de coaching y, por este motivo, es importante tener en cuenta de dónde surge. Cuando una persona está esquivando hacer una tarea, no la está evitando en sí misma, sino a los sentimientos negativos que le despierta.

Algunas razones por las cuales las personas procrastinan pueden ser: contrariedad con valores personales, falta de autoconfianza y autoestima, miedos y ansiedad, estrés y falta de objetivos, propósitos y motivación, entre otros.

Entonces, nos preguntamos ¿cómo puede ayudar un coach profesional para abordar y evitar la procrastinación?

Un coach profesional puede ayudar a comprender, reconocer, identificar, etiquetar y trabajar mejor en los mecanismos subyacentes que impulsan este comportamiento. Además, cultiva el aprendizaje y nuevas ideas que pueden conducir a un cambio de comportamiento duradero: la procrastinación no tiene que ser un problema recurrente de por vida.

Dos ejercicios que ICF (International Coaching Federation) recomienda para que el coach profesional aplique con las personas para ayudar a superar la procrastinación son:

  1. Desafiar los pensamientos: guiar las preguntas, generar conciencia, cultivar nuevos aprendizajes y diseñar planes de acción. Ejemplo:
    1. Objeto de la procrastinación (tarea, meta a cumplir, etc.): Solicitud de empleo.
      Pensamientos automáticos (juicios): No creo que esté calificado (dudas de mí mismo).
      Emoción relacionada (reacción): Me siento desanimado, desmotivado. Forma alternativa de pensar: tal vez debería darme una oportunidad, tengo [x] años de experiencia.
      Nuevo efecto posterior al ejercicio: me siento más seguro, motivado y listo para aplicar.
  2. Desafíe el comportamiento: preguntar por qué debe hacer esa tarea y profundizar. Continuando con el ejemplo anterior, veamos cómo desafiar el comportamiento de procrastinación:
    1. Tarea que debe realizarse: Aplicar a ese trabajo.
      ¿Por qué hay que hacer esa tarea? (Preguntar el por qué hasta llegar al motivador subyacente):  Porque necesito más dinero. ¿Por qué? Porque quiero pagar mi hipoteca. ¿Por qué?  etc.
      Método/enfoque actual:  posponer la tarea todos los días.
      ¿Cómo funciona/no funciona ese enfoque?  No funciona: todavía no he solicitado el trabajo y estoy pensando constantemente en ello.
      Obstáculos / Desafíos:  No me siento bien con mi currículum, está desactualizado y necesito ayuda.
      Posible nuevo enfoque: Me reuniré con un consultor de currículums para que me ayude con él (diseño, redacción, composición) y establecer un objetivo inteligente.

La procrastinación puede ser un hábito que realices no solo para tus propósitos personales, sino también a nivel profesional, por lo que es importante contar con herramientas que le permitan evitar posponer las actividades para así tener un mejor desempeño.


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